GRACIAS
Quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a todas las personas que, con su experiencia, dedicación y humanidad, hicieron posible este proyecto. Así que, gracias, Francesca, Beatrice y Andrea.
Un sincero agradecimiento a:
Al Dr. Ammendola por estar siempre a mi lado.
Al Dr. Michael Hibner, por su valentía para mirar más allá de la evidencia, su genuino cuidado por cada paciente y su conocimiento compartido con humildad y generosidad.
Al Prof. Oskar Aszmann y al Dr. Al Dabbas, por la excelencia quirúrgica que representan en Europa, su disponibilidad y visión abierta.
A los médicos, fisioterapeutas e investigadores que, a pesar de no poder intervenir directamente, escucharon, aconsejaron y, con su experiencia, arrojaron luz sobre temas que de otro modo serían invisibles. Gracias, Dr. Marinelli, Dr. Rossi y Dr. Giraudo.
A cualquiera que haya intentado hacerme sentir incluso menos dolor siendo un poco más cuidadoso y tratando de adaptarse a mis necesidades inusuales.
Gracias al Centro Vyta de Abano, a todo el personal por su conmovedora colaboración y al Dr. Galimberti y al Profesor Iasonna que todavía me cuidan.
En el laboratorio San Massimo y en Synlab Data Medica para los numerosos análisis de sangre.
A los terapeutas del dolor que lo intentaron todo, especialmente al profesor Vincenti. Al Centro Brain&Care de Rímini para la EMT, gracias, Dr. Abbiate, y gracias, Dr. Medeo.
A los radiólogos que diligentemente buscaron un diagnóstico utilizando la mejor tecnología disponible, especialmente al Dr. Piloni y al Dr. Gasparotti.
A mi Farmacia Forcellini, a la Farmacia Ternelli y a la Farmacia Tre Colombe por los medicamentos galénicos que me mantienen vivo.
A los traductores, a Anthony y Francesco, quienes crearon los sitios web. A Marco y Giuseppe, quienes dedicaron su talento y tiempo a una causa que no es solo mía.
A Sofía y a los abogados, quienes con experiencia y sensibilidad aseguraron la protección y transparencia del proyecto.
A las personas y periodistas que han prestado su voz, su rostro, su credibilidad desde 2021 para ayudar a quienes no están siendo escuchados.
A la Universidad de Padua, al departamento de inclusión, a los profesores y colegas, por permitirme estudiar durante esa breve ventana de digno equilibrio que tuve.
Un agradecimiento especial a quienes, sin fanfarrias, cargaron con fragmentos de mi historia cuando ya no podía soportarlos. En especial a todos esos amigos que me acompañaron por mensaje de texto durante todos estos años sin reprochármelo jamás. A quienes me defendieron. A todos los conocidos que encontré o busqué en el camino, incluso durante estos años violentos, y, finalmente, a las gratas sorpresas.
A mis familiares que siguieron tratándome con dignidad y humanidad.
A todos aquellos que han elegido creer en este camino, aunque sea por un momento, va mi más sincero agradecimiento.
A todos aquellos que donan, con el corazón o con las manos, mi más profundo agradecimiento.
A quienes se detuvieron a escuchar, aunque solo fuera por unos minutos, les expreso mi respeto y cariño. Lo siento, seguro que me olvidé de alguien.
Este proyecto existe porque nadie puede hacerlo solo.
Y hoy, gracias a todos vosotros, ya no estoy sola.
